Una olla a presión: por qué el dólar blue "recalentado" pasó a ser un símbolo de agotamiento del modelo K

Todos hablan de él. Ha sido perseguido, declarado ilegal y de estar en contra de los intereses nacionales. También menospreciado por mover poco dinero. Pese a ello, gradualmente, se está transformando en el protagonista de la economía.

En una carrera imparable que lo ubica un 51% encima del tipo de cambio oficial, el dólar blue dejó de lado su lugar marginal para transformarse en un verdadero termómetro de las preocupaciones generadas por los problemas de la política económica.

Mientras los economistas debaten si la escalada de los últimos días obedece a una cuestión estacional, provocada por la demanda de dólares que hacen los turistas o si, por el contrario, es reflejo de inconvenientes más estructurales, los comerciantes se desentienden de la polémica y se limitan a remarcar los precios al ritmo del blue.

Es así que cada vez son más los casos de productos cuyas cotizaciones toman como referente al mercado cambiario paralelo y ajustan en función de ese valor.

Marcas de indumentaria de primera línea han incrementado sus precios en niveles de 50% en un año.

Lo mismo ha ocurrido en rubros importadores, como el de los juguetes, que llegó a mostrar aumentos de un 70% anual. Y todo indica que cada vez serán más los sectores que tomen al blue como referencia.

"Los comerciantes no saben a qué valor deberán reponer la mercadería y por eso se cubren", analiza Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central.

Y no manifiesta dudas respecto de que "en el futuro, muchos de los precios irán convergiendo al valor del blue".

Este es el motivo que lleva a los economistas a refutar el argumento oficial de que el dólar paralelo es irrelevante porque mueve un volumen relativamente pequeño de dinero.

Lo que señalan los críticos del Gobierno es que, cuanto más se aleja del tipo de cambio oficial, el blue actúa como un acelerador de los problemas.

Al respecto, Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis, señala que se incrementan los incentivos a la ilegalidad en todos los rubros, y pone como ejemplo la posibilidad de triangulación o subfacturación de las exportaciones agrícolas.

"La brecha de la ‘soja blue' paraguaya es del 130%", indica en relación a la diferencia de ingreso entre un productor local que debe liquidar las divisas al precio oficial de $4,96 y lo que obtendría si pudiese triangular exportando desde Paraguay.

Y se plantea la disyuntiva a la que se enfrentan los empresarios argentinos: "Podés invertir la utilidad de todo el año para mejorar tu productividad un 5%... o charlarte a los chinos, a los que le vendés la soja, para sacar 50% a cada dólar que logres subestimar la exportación; ¿adónde ponés el esfuerzo?".

La advertencia, en definitiva, es que el incremento de la brecha cambiaria es una consecuencia de inconsistencias políticas, pero que a su vez agrava la situación.

"No solamente aumentó la desconfianza y se amplió la brecha cambiaria, sino que el propio cepo le puso un frío enorme a una parte de la economía", señala Alfonso Prat Gay, ex titular del Banco Central.

En tanto, el consultor Federico Muñoz advierte sobre lo que puede ocurrir si no se le encuentra techo al blue: "La escalada no es inocua para la economía; por un lado exacerba las presiones inflacionarias, pues no pocos precios se forman con la referencia del dólar marginal".

"Por otro, compromete la estabilidad financiera. No podemos perder de vista que hay $160.000 millones depositados en plazos fijos que miran de reojo al dólar blue como alternativa", agrega.

Fácil de subir, duro de bajarEl nerviosismo de estos días deriva de la dificultad de responder la gran pregunta del momento: ¿hay techo en la suba de la divisa marginal?

Hasta los economistas más críticos del Gobierno veían exagerada la cotización de hace dos semanas, cuando rompió el límite de los $7. Pero ahora ya consideran que el precio es justificable por una mezcla de cambio de expectativas y errores de política económica.

"Insistiría en que el tipo de cambio de equilibrio hoy debería estar cerca de $6 pero el Gobierno se esmera en contradecirme", ironiza Eduardo Levy Yeyati.

Los más escépticos son aquellos que creen que la disparada del blue es un síntoma del déficit fiscal.

Como Ricardo López Murphy, quien pronostica "una altísima brecha cambiaria todo el año". Y justifica su pesimismo en "la extraordinaria tasa de emisión monetaria al 40%", que no cree que se modere, dadas las necesidades de financiamiento fiscal en un año electoral.

Muchos economistas comparten esta visión, al punto de que, a la hora de identificar las causas para la disparada del paralelo, tienden a minimizar los factores estacionales -como la demanda de turistas- y a poner la lupa sobre los problemas de fondo.

Al respecto, Jorge Todesca, titular de la consultora Finsoport, destaca que la suba en la cotización "se explica por la ampliación de la base monetaria en diciembre, que fue de unos $40.000 millones, la mitad de la expansión de todo el año, y con eso el mercado fue inundado de pesos".

Para este economista resulta claro que, más que la demanda por parte de turistas necesitados de divisas, lo que dio origen al problema es esta inyección de moneda local en la plaza, que terminó inclinándose, en parte, al mercado paralelo con fines de inversión.

Y reconoce que no resultaba fácil pronosticar que se llegaría a una brecha del 50%, "porque el Gobierno, hasta el final de 2012, parecía que se había moderado, tanto en lo fiscal como en lo monetario".

En la misma línea argumenta Pignanelli, para quién el 90% de la suba del blue se debe a cuestiones más estructurales que al factor vacaciones: "Si la base monetaria sube y las reservas bajan, no hay que hacer un curso de economía para darse cuenta de que el problema del dólar es más de fondo".

De todas formas, el tema sigue siendo polémico, porque no todos le asignan la misma gravedad a la emisión monetaria.

"Las conexiones entre las dos cosas no son tan sencillas de establecerse, porque las empresas que pudieron haber recibido más pesos a fin de año no pueden ir corriendo a comprar dólares en negro. Creo que lo que motivó la disparada fue una mayor demanda de billetes en un mercado muy chico que no tiene oferta", justifica Pablo Rojo, ex presidente del Banco Hipotecario.

Pero, aunque el origen de la corrida sea motivo de debate, hay un punto en el cual parece haber consenso: una vez que la brecha cambiaria llegó hasta el nivel de 50%, resultará extremadamente difícil que se reduzca a su nivel anterior.

"El tema es que, en la Argentina, cuando el dólar alcanza un valor, con todo lo que eso implica para la gente y por la carga psicológica que acarrea, ya no es posible que vuelva a bajar sustantivamente", afirma Rojo.

¿Al Gobierno no le importa?En todo caso, lo que sigue siendo una duda es si al Gobierno le preocupa el aumento de la brecha.

A juzgar por las recientes declaraciones de Mercedes Marcó del Pont, titular del Banco Central, no debería caerse en el pánico, porque todo se trata de una cuestión estacional. En otras palabras, las cosas deberían normalizarse cuando pase el período de las vacaciones.

Pero la sensación en el mercado es que eso no ocurrirá en forma espontánea, y que se requerirá de una política muy decidida por parte de las autoridades para que esto suceda.

"A diferencia de otras ocasiones, en esta oportunidad, las autoridades se abstuvieron de reforzar la oferta en el mercado negro y -consecuentemente- su cotización saltó", indica Muñoz, refiriéndose al inicio de la corrida.

Sin embargo, durante toda la jornada de este miércoles circularon versiones en el sentido de que, luego que el blue tocara el nivel récord de $7,65, el Central intervino indirectamente en el mercado para hacer bajar la cotización.

Algunos recordaron la situación ocurrida a mediados de 2008, cuando tras haber permitido una escapada del dólar oficial, el BCRA impulsó su caída como forma de "castigar" durante varios meses a quienes habían comprado al tipo de cambio más alto.

Dada la opacidad del mercado paralelo, es imposible saber con exactitud si ayer el Central adoptó la estrategia de volver a intervenir. Pero en todo caso queda planteado el interrogante sobre hasta dónde la entidad estará dispuesta a ver subir al blue.

Hay quienes argumentan que, ante la preocupación prioritaria de contar con dólares para un eventual pago a los "fondos buitre" en febrero, el Gobierno se abstendrá de participar en el mercado, porque ello le implicaría tener que resignar reservas.

La otra duda reside en si, aun cuando el Ejecutivo llegara al diagnóstico de que la brecha cambiaria es preocupante, cuenta con armas efectivas para contenerla.

Martín Redrado, antecesor de Marcó del Pont, se muestra escéptico sobre la habilidad de los funcionarios K para manejar el tema: "Una brecha de esta magnitud muestra falta de pulso para manejar el mercado cambiario y sus implicancias económicas".

Para José Luis Espert, las autoridades siguen teniendo la solución en sus manos: "Si empiezan a hacer un poco de política monetaria contractiva, emitiendo deuda y subiendo la tasa de interés, el alza del dólar se para".

Pero no todos creen que sea tan factible. Para Rojo, es difícil que las tasas de interés suban, porque el Gobierno priorizará la liquidez en un año electoral.

"Por otra parte, a las empresas grandes no les resulta tan fácil acudir al mercado del blue, donde hay mucho riesgo, entonces seguirán poniendo sus pesos en los plazos fijos", agrega.

También es escéptico respecto de que un deslizamiento más rápido del tipo de cambio oficial resuelva el problema, por lo que prevé una brecha creciente.

Por su parte, Todesca advierte que, en el caso de que se quisiera corregir el exceso de pesos en la plaza, señalado por muchos como el problema de fondo, también habría dificultades: "El Banco Central podría momentáneamente buscar un alivio, absorbiendo algo de la liquidez que hay en el mercado, pero la realidad es que tendrá que seguir financiando las necesidades fiscales. Así que realmente hay pocas chances de que el dólar paralelo baje".

Para colmo de males, esta vez ni siquiera funciona el consuelo habitual en estos casos. Es decir, la perspectiva de un buen ingreso de "sojadólares".

Ocurre que son varios los analistas que advierten que un mayor ingreso no sólo no aliviará la brecha sino que la agrandará, porque los productores, luego de venderle sus divisas al Central, querrán volver a transformar los pesos en dólares, y no tendrán otra alternativa que acudir al mercado paralelo.


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