Inmuebles: se enfría venta por ajustes de las cuotas y el dólar

Algunos inversores que se habían volcado a las obras en construcción como forma de preservar o acrecentar sus ahorros, están comenzando a tener problemas: un porcentaje de los compradores muestran dificultades para cumplir con los pagos previstos por el incremento de las cuotas.

Muchos de estos emprendimientos podrían quedar a mitad de camino en caso de no estar respaldados por inversores fuertes capaces de suplir la falta de fondos provocada por los atrasos en los pagos.

Otro problema que está surgiendo es que muchas obras comenzaron a construirse con, por caso, un 80% de las unidades prevendidas, con la certeza de que el restante 20% (como venía sucediendo) se «vendería solo». No sucedió

Las cuotas de los fideicomisos al costo se actualizan por el Índice de la Construcción que elabora la Cámara de la Construcción de acuerdo con la evolución de dos indicadores: mano de obra y materiales. En los últimos doce meses el ladrillo hueco, por ejemplo, subió un 46% y los salarios el 24%. El índice trepó un 30%. No todos los compradores vieron crecer sus ingresos en la misma proporción, y eso provoca que ya se verifiquen moras.

En paralelo, la venta de unidades terminadas sigue siendo escasa por las restricciones impuestas a la compra y venta de dólares. Y si el segmento de los departamentos está casi inmóvil por las razones apuntadas, el de las casas ha dejado de existir. Gran parte de las casas que se venden son las que están asentadas sobre un terreno que se destinará a construir una torre.

El mercado del usado representa cerca del 80% del movimiento inmobiliario. En la Ciudad de Buenos Aires hay un stock de 150 millones de metros cuadrados, de los cuales diez millones se erigieron durante el Gobierno de los Kirchner. Ese ritmo de más de un millón de m2/año desde noviembre pasado se redujo a menos de un tercio de esa cifra.

En función de la falta de interesados y compradores de unidades terminadas, algunos desarrolladores que tenían «saldos» en torres de departamentos (sobre todo de lujo en Puerto Madero o Palermo) comenzaron a rebajar sus unidades entre un 15 y el 20%. En esos nuevos valores están concretándose algunas ventas.

El problema surge, sin embargo, cuando se discute en qué moneda se paga. Si el departamento costaba, por caso, u$s 500.000 hace un año, ahora quizás se venda en u$s 400.000, pero ¿en qué dólares? Muchos compradores ofrecen pagar en pesos al tipo de cambio «blue», otros al «celeste» (mitad de camino entre el paralelo y el «blanco») y muy pocos llegan con los billetes verdes en la mano.

El desarrollador que acepta cobrar en pesos es porque tiene otra obra en curso o a punto de comenzar, y usará esos pesos para comprar materiales, pagar salarios, etcétera. El único camino viable y legal para transformar pesos en divisas es el «contado con liquidación», también llamado «dólar fuga». Por supuesto, este paso también es motivo de una dura negociación entre el comprador y el vendedor.

Algunos compradores aceptan pagar en dólares, bajo la condición de posponer un año o más la escrituración del inmueble. Esto está motivado tanto por cuestiones fiscales como por expectativas de que, de aquí a doce meses, la situación se modifique y el Gobierno alivie los controles sobre el dólar.

Como se ve, el panorama del mercado inmobiliario obliga a los compradores, vendedores, inversores e intermediarios a agudizar la imaginación.


Cargando...

YAHOO FINANZAS EN FACEBOOK

 
Cotizaciones recientes
Símbolo Precio Variación % Cmb 
Los teletipos visualizados más recientemente aparecerán aquí automáticamente si escribe el teletipo en el campo "Ingresar símbolo/compañía" en la parte inferior del módulo.
Debe activar los cookies de su explorador para ver sus citas más recientes.
 
Inicia sesión para ver las cotizaciones en tus portafolios.