Las cartas de 2013: trece problemas y trece opiniones sobre la economía que viene

Con el aura de un cambio de ciclo cósmico presente en la profecía maya o sin ella, el año que viene representará una nueva era complicada para la economía argentina, inmersa en un cosmos kirchnerista en el que deberán hacerse malabares para alinear una serie de constelaciones clave: desde la inflación hasta la presión tributaria, pasando por el empleo y la actividad industrial, serán 13 las variables que determinarán, en parte, la suerte del país en 2013. Para vislumbrar mejor qué podrá suceder con estos temas en el año que se avecina, LA NACION consultó a 13 especialistas en cada uno de ellos, con el objetivo de que ofrecieran su punto de vista sobre lo que, según sus estimaciones, deparará el futuro inmediato.

Uno de los puntos más sensibles seguirá siendo la inflación, que emerge como una especie de "Osa mayor" en la Vía Láctea de la economía local. Desde hace seis años no ha hecho otra cosa que crecer a un ritmo promedio de 25% anual, pese a lo que arrojan los magros índices publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que la ubican apenas por debajo del 10% anual. Eduardo Fracchia, economista del IAE, de la Universidad Austral, dice que la inflación nunca ha sido neutral para el sistema económico. A su vez, explica que el fenómeno de un nivel de dos dígitos desde 2007 obedece a un cóctel formado por desequilibrio fiscal, insuficiencia de inversión, expansión monetaria, puja distributiva, gasto público, ausencia de un "termómetro" y estructuras oligopólicas del mercado.

Este mal tiene efectos distorsivos en el monto de la inversión bruta, destruye el poder adquisitivo de los salarios y deteriora el tipo de cambio real, que está en los niveles de 2001. Ahora, ¿logrará controlarse en 2013? Como ocurre con el resto de las "enfermedades" del actual modelo populista, será difícil que su "cura" llegue en un año electoral. "En el contexto actual no vemos que vaya a declinar la tasa de inflación, pese a que cada vez es más urgente encarar el problema, el más severo de la macroeconomía argentina, junto con la desaceleración del nivel de actividad y el retraso cambiario", opina Fracchia.

En lo que hace al PBI, el crecimiento pasó de tasas chinas a casi cero en poco tiempo, por la falta de dólares. "El país chocó con la restricción externa", afirma Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica. Aunque se espera un repunte (de 3,5%), será otra gran incógnita en 2013.

¿Qué decir del consumo, el gran motor del modelo? Para Camilo Tiscornia, economista de la consultora C & T, después de un 2012 de virtual estancamiento, el año que viene el Gobierno apuntará a que se acelere, en vistas de las elecciones.

Las reservas son otro tema sensible, ya que, como explica Miguel Kiguel, de Econviews, el Gobierno viene haciendo un gran esfuerzo para impedir su caída, puesto que es la clave para mantener la política cambiaria de flotación administrada y evitar una crisis de balanza de pagos que derive en una maxidevaluación.

La deuda pública no da dolores de cabeza por su monto (sólo 17% del PBI), pero sí por su manejo, que hace que la Argentina tenga uno de los riesgos país más altos del mundo.

La industria, que entró en una meseta a fines de 2011 y terminará este año con una caída de 1%, cargará con todas las expectativas. "Será crucial seguir de cerca su dinámica, dada la importancia que tiene en términos de inversión productiva y de demanda de trabajo calificado, y por el efecto derrame que genera hacia las otras actividades", señala Rogelio Frigerio, de Economía y Regiones.

En tanto, será interesante observar el empleo, otro caballito de batalla kirchnerista que empezó a "hociquear". "El formal tuvo una caída de 1,1% en 2012 -indica Juan Luis Bour, de FIEL-, mientras que el informal creció. Además, preocupa el constante crecimiento del empleo público, a una tasa promedio de 4% en los últimos ocho años."

En lo que respecta al dólar, Martín Redrado, ex presidente del Banco Central y director de Fundación Capital, destaca que en 2013 se tratará de establecer un intervalo definido para el mercado paralelo, de forma tal que permita contener expectativas inflacionarias de un mayor deslizamiento nominal del tipo de cambio.

El rojo de la balanza energética obliga a ver a la energía como el talón de Aquiles de este Gobierno. El ex secretario de Energía Alieto Guadagni advierte sobre la sangría que puede significar una mayor importación de gas y petróleo.

En presión tributaria, el país puede batir un nuevo récord. Es un golpe más al bolsillo. "Cada año se supera la marca -comenta Marcelo Capello, economista del Ieral-. El año terminará en 40%, mientras que la estimada para 2013 es de 40,7 por ciento."

Por el lado del crédito, habrá una puja entre el sector público y las familias y particulares. Hernán Lacunza, de Empiria Consultores, dice que el BCRA no dudará en abrir el grifo para sostener la fluidez de préstamos. En déficit fiscal, Nadin Argañaraz, de Iaraf, advierte que se seguirá gastando más de lo que ingresa.

En comercio exterior, tan restringido por trabas y licencias, Marcelo Elizondo, de la consultora DNI, dice que es hora de morigerar los conflictos. Mientras que Dante Sica, de Abeceb.com, considera que la construcción crecerá 2%, pero desde un piso muy bajo que dejó la caída de este año.

Eduardo Fracchia

La suba de precios seguirá en alza
La tasa de inflación de 2013 será de 26,5%, como piso. El año político estimulará la expansión fiscal y monetaria que, junto con el conflicto distributivo, es la principal causa de la inflación. Estos niveles no van a disminuir en esta administración hasta su término, en 2015. El Gobierno subestimó un problema que se ha vuelto una trampa y que seguirá impactando en varios frentes, siendo dos de los principales el nivel de pobreza, estancado en 30% de los hogares, y el deterioro del tipo de cambio real. A diferencia de lo que ocurre en otros países, la Argentina seguirá sin delinear una política de metas de inflación.

Ramiro Castiñeira

PBI, al ritmo de la cosecha y de Brasil
No desaparecerán los problemas de atraso cambiario ni energético, pero sí los factores que no permitieron hacer crecer las exportaciones. La cosecha podría recuperarse buscando un nuevo récord, al tiempo que Brasil apunta nuevamente a crecer. Cosecha, Brasil y menores pagos de deuda, es una bocanada de US$ 12.000 millones, que alejan la restricción externa al menos por un año. Las exportaciones crecerán un 11% y la economía se expandirá un 3,5%, hasta agotar los nuevos dólares.

Por lo tanto, 2013 será una oportunidad para implementar un plan que nos evite nuevamente chocar con la falta de dólares en 2014.

Camilo Tiscornia

El consumo repuntará, pero sólo un poco
Después de un virtual estancamiento de la demanda, el año que viene el Gobierno apuntará a acelerar el consumo, en vistas de las elecciones. Esta estrategia se va a ver favorecida por un muy probable repunte de la actividad, gracias a una mejor cosecha, mas demanda brasileña y una probable expansión del gasto público. De todos modos, no cabe esperar un crecimiento superior al 3,5 por ciento. Los sectores con mejores perspectivas son los de consumo masivo y bienes durables, especialmente electrónicos, electrodomésticos, neumáticos y otros productos de valor medio.

Miguel Kiguel

Más reservas, pero también más riesgo país
Se espera que las exportaciones suban en unos US$ 7000 millones, principalmente por la mayor cosecha de soja, lo que va a permitir relajar las restricciones a las importaciones y otras operaciones externas. Las reservas deberían subir a US$ 46.000 millones. La Argentina no tiene una deuda pública grande, es sólo el 17% del PBI; pero el manejo de la deuda es un dolor de cabeza y el riesgo país argentino es seguramente el más alto entre los países emergentes y uno de los más altos del mundo. Los temores por una pesificación de los pagos de la deuda y por un hipotético default técnico, harán seguir creciendo aún más ese riesgo país.

Rogelio Frigerio

La industria levantará, de la mano de Brasil
Luego de cerrar este año con una caída de 1%, la industria tendrá un pequeño repunte en 2013. Sobre todo porque se espera una recuperación de la economía brasileña, cuya demanda empujará las exportaciones argentinas, sobre todo las del sector automotriz (80% de las ventas externas de autos y autopartes va a Brasil). Dado que la economía local se recuperaría y crecería 3 o 4% el próximo año, se espera que este mayor nivel de actividad se traslade al sector manufacturero que produce para el mercado interno. Pero para que se consolide el proceso de crecimiento industrial será necesario abrir el grifo de las importaciones; puesto que el sector necesitará insumos y bienes de capital.

Juan Luis Bour

Solo crecerán el empleo público y el informal
Aumentará la informalidad laboral junto con un débil crecimiento del empleo privado formal. Esa no es una buena noticia para la productividad de la economía. Como tampoco lo es el constante aumento del empleo público, a una tasa promedio de 4% anual en los últimos 8 años. A ese mismo ritmo, en sólo cuatro años el sector público agregaría otros 530.000 empleados públicos. Mucho empleo público e informal mantendrá estable o con una suba modesta al desempleo. El costo será una creciente improductividad del empleo, que limitará el crecimiento del salario real. Con salarios nominales creciendo entre 26 y 28% no habrá margen para mejoras del salario real que superen 1 o 2 por ciento. Habrá mayor informalidad y conflictividad.

Martín Redrado

El dólar, con control de cambio para rato
Se buscará establecer un intervalo definido para el mercado paralelo, para tratar de contener las expectativas inflacionarias de un mayor deslizamiento nominal del tipo de cambio. Según mis cálculos, el spread rondaría entre el 28%/38% anual, con un pauta devaluatoria oficial cercana al 17/18 por ciento. No será suficiente para mejorar la competitividad cambiaria, pero dejará de empeorar el atraso.

La existencia de una brecha cambiaria, estable y contenida, será la regla en el próximo año. Desandar el control de cambios una vez introducido es siempre un proceso prolongado y complejo, que deberá hacerse en el marco de un programa de Gobierno que convoque a la inversión. Este gobierno no podrá hacerlo. El flujo de divisas ya no opera como lubricante del modelo, sino que es el suero para mantenernos a flote.

Alieto Guadagni

Seguirá el retroceso en materia energética
Son altas las probabilidades de que siga cayendo la producción de petróleo y gas, con alto impacto negativo en las cuentas externas. Luego de otro año de retroceso energético, en 2013 habrá que prestar mucha atención a la evolución de la producción de gas, ya que si continúa su declinación sólo este producto añadirá más de US$ 2000 millones a las erogaciones de divisas del país. También aumentará la importación de gasoil, debido a que la cosecha será mayor a la de este año, y al mismo tiempo aumentará el uso de gasoil en las centrales eléctricas. Se abre, eso sí, una expectativa favorable en el largo plazo, ya que la decisión de establecer un precio más elevado para los aumentos de producción de hidrocarburos apunta en la dirección correcta.

Marcelo Capello

Se batirá otro récord en la presión tributaria
La presión tributaria llegaría a 37,9% del PBI en 2013, cifra que se ubicaría en 40,7%, si se le suma el previsible impuesto inflacionario. Esto marcaría un nuevo récord en la Argentina, lo que la consolidaría como el país latinoamericano con mayor carga fiscal. La frutilla del postre la seguirá aportando la imposibilidad de ajustar en materia impositiva, lo que aumenta artificialmente el peso del Impuesto a las Ganancias sobre empresas y familias, que en buena medida pagan tributos sobre subas ficticias de sus ingresos. En la última década, la presión tributaria en la Argentina subió 14 puntos del PBI, lejos de los 3,2 puntos que creció en promedio en América latina y de los 2 que se incrementó en Asia.

Hernán Lacunza

Menos préstamos y mayor tasa de interés
Los menores vencimientos de deuda y una cosecha abultada proveerán un bálsamo cambiario para lubricar una recuperación económica modesta en 2013. Pero como el Gobierno avisó que seguirá "viviendo con lo nuestro" (ya más una imposición del mercado que una decisión voluntaria) y ya agotó sus cajas tradicionales (Anses, Banco Central), empresas y familias enfrentarán la competencia del sector público por el crédito bancario, con la consecuente tendencia alcista de las tasas de interés, aunque no será explosiva. El Banco Central inundará la plaza de pesos, asegurará los depósitos a los bancos y sostendrá la fluidez del crédito. Las líneas de préstamos compulsivos y a tasas subsidiadas compensarán la escasez de crédito voluntario. La "maquinita", forzada al 40% anual, puede derivar en un escalón adicional de inflación y poner un piso a la tasa de interés.

Nadin Argañaraz

Un déficit fiscal cercano al registrado en 2001
Como en todo año electoral, la clave será el manejo del gasto. Si se impone la necesidad política de escapar a la restricción presupuestaria (gastar a mayor velocidad que la que tengan los ingresos), el déficit fiscal aumentará. En un escenario en el que la brecha sea similar a la de 2007 o 2011 (años eleccionarios en los que el gasto creció 7 puntos más que los ingresos), el déficit nacional alcanzaría el récord de 3,6% del PBI, a lo que habría que sumarle el de las provincias, que si replican el comportamiento "electoralista" del gasto, se ubicaría en un 1,2% del PBI. Es decir que el déficit fiscal consolidado, puede llegar a 4,8% del PBI, muy cercano al 5,3% de 2001.

Marcelo Elizondo

Más exportaciones... ¿y las importaciones?
Entre exportaciones de bienes y servicios se superarán en el año los US$ 100.000 millones. Pero ese mismo nivel exportador pondrá a sectores transables ante la barrera de una altísima ocupación de la capacidad instalada y ante la necesidad de una más inteligente relación con mercados externos que permita superar la baja competitividad por alzas de costos y una baja penetración en mercados dinámicos. Las importaciones deberán crecer (pese a que el Gobierno mantendrá sus políticas restrictivas), si no se quiere dañar seriamente la actividad económica.

Dante Sica

El mercado busca el "dólar ladrillo"
La clave será encontrar un "dólar ladrillo" que pueda servir de indicador para establecer en pesos los valores de las propiedades, de manera que puedan cubrirse los costos implícitos y tener precios accesibles para la demanda. Desde el punto de vista de la demanda, los ladrillos continuarán siendo una alternativa de inversión. Además, la compra de inmuebles que no competía aquí con la salida de dólares, ahora ha empezado a sustituirla. En un año electoral, el mayor empuje para el sector vendría más por el lado de la inversión en obra pública. La proyección de la consultora Abeceb.com arroja un crecimiento de 2,8%,respecto de 2012.ß


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