Hay que apostar a la energía hidroeléctrica

La Argentina posee 11.130 MW de potencia instalada de origen hídrico, que representa un 35,9% de la potencia total del país. El potencial teórico de energía hidroeléctrica aprovechable se considera del orden de 34.000 MW. El potencial de Sudamérica supera los 500.000 MW. Brasil posee cerca del 50%; y la Argentina, casi el 7%.

Brasil se propone concretar en los próximos 20 años 90.000 MW. Hoy tiene en construcción 20 proyectos simultáneos, todos financiados con fondos propios. Su estrategia es trasladar su capacidad y experiencia en esta infraestructura a los países vecinos, incluyendo la Argentina. Su protagonismo regional en el sector será total si la Argentina, con sus empresas y proveedores, no es parte de ese desarrollo industrial sudamericano.

La Argentina posee mano de obra calificada en la construcción y profesionales de alto nivel en centrales hidroeléctricas. La tecnología de estas centrales es conocida a través de las grandes obras hidroeléctricas realizadas en el pasado como Salto Grande, Chocón, Yacyretá, Alicurá, Piedra del Águila, Caracoles, etcétera. El país cuenta con industria nacional en equipamiento electromecánico de primer nivel. Estos antecedentes y posibilidades nos alientan a proponer una política de construcción acelerada y masiva de emprendimientos hidroeléctricos. Uniendo a ellos parques eólicos que complementen aquella generación, logrando así eficiencias de transporte y sinergias en operación y mantenimiento.

Estas consideraciones vienen a colación de la licitación internacional de las dos Centrales Hidroeléctricas del Río Santa Cruz, con una potencia conjunta de 1.740 MW y cuya apertura está prevista para enero de 2013. Los pliegos respectivos tienen como pautas principales el financiamiento externo de los oferentes. Si bien hay alguna empresa china y otra rusa, la gran mayoría de los posibles oferentes son consorcios de empresas brasileñas.

Cabe indicar que hay un requisito de participación de socios nacionales del 30%. En estos casos sabemos que los oferentes extranjeros propondrán la provisión de equipamiento electromecánico desde sus países de origen, la mayoría del cual se puede hacer aquí.

El equipamiento externo supone erogación de divisas para adquirirlos, mientras que los insumos que se obtienen en el país implican gastos en pesos. Un endeudamiento fuerte en la construcción de represas no es solamente una cuestión económica, sino también la pérdida de oportunidad en experiencia para nuestra ingeniería e industria que sólo es posible acumular ejecutando obras. El costo de importar equipos y tecnología es económico y cultural, más todavía en momentos en que el país requiere disminuir drásticamente la erogación de divisas que implica la importación de combustibles líquidos y gaseosos (gasoil y gas natural).

Es cierto que se necesita dinero para construir las represas. Ese dinero los economistas no monetaristas dicen que es posible obtenerlo del Estado. Hoy es posible y se halla legitimada la emisión de moneda para obras nuevas, más aún con un índice de base monetaria bajo sobre un creciente PBI.

El aporte privado posible tiene en la Argentina la misma solución que usaron siempre los países como Brasil, que a través de una herramienta financiera como el BNDES provee de recursos internos suficientes para que las construcciones gigantes de infraestructura y energía sigan su curso.


Cargando...
 
Cotizaciones recientes
Símbolo Precio Variación % Cmb 
Los teletipos visualizados más recientemente aparecerán aquí automáticamente si escribe el teletipo en el campo "Ingresar símbolo/compañía" en la parte inferior del módulo.
Debe activar los cookies de su explorador para ver sus citas más recientes.
 
Inicia sesión para ver las cotizaciones en tus portafolios.